Espacio: El Cairo
Tiempo: 5/5 /1925
Observaciones: Con todos los involucrados directos decididos a retomar las excavaciones el Dr. King, es hora de conseguir los elementos materiales y permisos para pasar a la acción. Es por esto que citan una reunión en la que estará presente un representante de los dueños del terrero a investigar. Este representante no es otro que Julien Fournier, trabajador de la Turkish Petroleum Company, que posee los derechos sobre las tierras en las que King quiere realizar sus investigaciones.
Las tratativas son realizadas según lo esperado, y Fournier se compromete a conseguir los permisos y la maquinaria adecuada para excavar. De ser posible, intentará junto con Di Leo conseguir algo de mano de obra.
Para reclutar ayudantes parten ambos personajes, y sus pasos los llevan al mismo lugar donde Di Leo se topó con un grupo de nativos poco amigables. En el momento en que los personajes ingresan al establecimiento es poca la concurrencia. Gracias a los sobornos de Fournier el tabernero accede a ponerlos en contacto con quien pueda narrarles lo sucedido en la previa excavación de King. Un poco más de dinero por debajo de la mesa, y el dueño de la fonda les avisa sobre una emboscada que los locales le estaban por teneder a Di Leo a la salida del lugar. Escapando por la puerta trasera los personajes caen en cuenta de que los nativos que acuden a ese lugar no guardan ningún afecto por los occidentales.
Durante el resto de la tarde los personajes retoman sus actividades cotidianas: Di Leo vende sus informes sobre los tiroteos en la universidad al Heraldo de El Cairo, y Fournier consigue los permisos de acceso y usufructo de maquinarias. El periodista conversando con su editor logra enfocar su vista profesional en el tipo de noticias que más venden en este momento: las intrigas políticas y la arqueología. Comentándole al editor de su futuro viaje, este le ofrece la publicación de un artículo al respecto, y si el acontecimiento trasciende, posteriormente se podría hablar de un libro. Como adelanto Di Leo recibe una cámara, y recorriendo las calles de El Cairo encarga un equipo de revelado.
Durante la noche, los personajes se encuentran con el contacto que habían conseguido en la taberna durante el mediodía, quien con muichas reservas y temores accede a conversar con ellos. Es Fournier, con su dominio del árabe, quien se encarga del interrogatorio. Al parecer, en la excavación del Dr. King el hombre formaba parte de los escuadrones mineros cercanos a la superficie. Desde allí sólo podía oir los gritos de terror y la voz enfurecida del Dr. King, que por lo que él cuenta, maltrataba de forma inhumana a los trabajadores. Los rumores de terribles acontecimientos en las entrañas de la excavación fueron creciendo día a día, y el minero formó parte del masivo éxodo que dio por terminada las investigaciones del Dr. James King.
Poniendo esto en común con Albert Di Leo, Fournier se retiró a su domicilio, y concordaron al día siguiente finalizar los preparativos y estar súmamente atentos a los movimientos del enigmático arqueólogo.
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