jueves, 19 de mayo de 2011

13º Sesión

Espacio: El Cairo
Tiempo: 4/5 /1925 y 5/5/1925
Observaciones: Luego de establecerse en El Cairo, los personajes retoman actividades. Mientras Di Leo comienza a investigar noticias locales para recaudar fondos que le permitan despegarse de la organización mafiosa de los Giorgio, Hess consigue salir del instituto psiquiátrico en el cual había transcurrido su rehabilitación.
El reporte de unos disturbios lleva a Di Leo al campus universitario de El Cairo, donde se encuentra con Rudoph Hess, quien ha ido a reencontrarse con su tutor intelectual. Allí consiguen la dirección donde se hospeda el Doctor en arqueología egipcia James King, quien se ha visto involucrado en los disturbios que está investigando Di Leo. La presencia del Doctor se vio interrumpida luego de los acontecimientos violentos, y es por esto que los personajes deciden efectuar una visita a su domicilio.
Al ver a su estudiante predilecto golpear la puerta, el Doctor King los deja pasar y comienza una esperada charla en busca de respuestas. Con respecto a la investigación de Di Leo, por lo que dice King hace unos días se desató en pleno campus un tiroteo. De los culpables se sabe poco: algunos suponen que son nativos opositores al dominio británico, pero las evidencias escasean.
Hess por su parte hace preguntas relacionadas con su función en Egipto y pide explicaciones por los acontecimientos paranormales que circundaron a la vasija. El profesor no parece estar muy enterado al respecto: evidentemente sus investigaciones y excavaciones se vieron interrumpidas por problemas con los nativos empleados. Para obtener mayores conocimientos al respecto, está intentando hacer un nueva expedición, esta vez con un grupo más reducido de personas para abaratar costos, ya que sus fondos se han visto diezmados.
Para retomar la excavación los personajes deberán llamar nuevamente la atención del filántropo Gino Giorgio, y conseguir los permisos pertinentes. Di Leo se ofrece para convencer al mafioso, mientras Hess y King parten hacia la universidad para intentar conseguir un puesto temporario de trabajo para el joven arqueólogo alemán.
Quien primero deja el edificio es Di Leo, y al salir cruza miradas con un hombre portando las mismas túnicas que tenían los cultistas a los que se enfrentó en el desierto. La persecución es inútil: el extraño ha desaparecido entre la multitud. El periodista retoma su camino hacia el lujoso hotel que sirve de techo a Gino Giorgio.
Allí le indican que Giorgio está en un cabaret local, y es ahí donde lo encuentra y entre copas y música de jazz arregla una entrevista para el día siguiente con el Doctor King.
Por otro lado, cuando King y Hess salían hacia la biblioteca, un hombre de negra y enigmática túnica tropieza contra el joven personaje, y se de a la fuga, sin que Hess comprenda demasiado. Inmediatamente luego de que desaparezca este hombre doblando la esquina, por esa misma dirección aparece un automóvil del cual brotan cañones de ametralladoras disparando contra el Doctor y su aprendiz: junto con los acontecimientos de la semana pasada, este tiroteo forma un patrón. Los arqueólogos suben al auto de King y mientras el doctor maneja por las abarrotadas y precarias calles de El Cairo, Hess toma un arma que su maestro tenía desde el ataque anterior y consigue disparar hacia uno de los neumáticos de quienes les dan caza. Ya concluida la persecución reportan los acontecimientos a la comisaría, y luego comienzan el papeleo de ingreso a la universidad de Rudolph Hess.

Al día siguiente tiene lugar la entrevista entre los personajes, el doctor King y Gino Giorgio. Entre todos consiguen reavivar la pasión arqueológica de Giorgio, quien termina accediendo a financiar la expedición, a cambio de garantizarse un lugar privilegiado como observador de la aventura. Falta resolver el papeleo y conseguir aquellos elementos que sean necesarios para la excavación, ya sean materiales, informativos o humanos.

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