lunes, 7 de noviembre de 2011

28º Sesión

Unos disparos provenientes del subsuelo sacan a Spencer del trance de dolor que lo hizo emprender la huída. Luego de que corroboran que Stanford está efectivamente muerto acuden al sector subterráneo para asistir a Munstanen. Allí encuentran al ex policía junto al cadaver de Slim, que les comenta las últimas palabras del cultista. El ex policía hace uso de sus conocimientos de primeros auxilios adquiridos en su formación e improvisa un vendaje para el actor, deteniendo así la hemorragia de la herida causada por los cultistas.
Juntos comienzan a investigar los rincones de este reducto misterioso. Al abrir una de las puertas los recibe una metralla que los hace replegarse. Responden parapetados al fuego enemigo, y desesperados contemplan una granada que cae a sus pies. Instantes después una densa cortina de humo escapa de la granada cegando a tanto a los personajes como a sus antagonistas. La situaci´n se torna confusa, destellos de disparos iluminan sectores de la nube de humo, y cuando comienza a disiparse Munstanen y Spencer se encuentran con el cuerpo muerto de un cultista y la ausencia de Fournier. Resuenan disparon por otros rincones, y escuchan insultos proferidos de la boca del ocultista, y guiados por la voz sus compañeros deciden rodear el laberinto de pasillos subterráneos y sorprender a los oponentes de Fournier por la retaguardia. Efectivamente lo consiguen, y gracias al fuego cruzado despachan a un par de cultistas que mediante el fuego de supresión tenían al investigador reducido a una complicada posición defensiva.
Los pasillos son despejados de presencias hostiles, y queda por investigar el interior de los recintos. Al ingresar a uno de estos los sorprende el ruido constante de circuitos llenando el ambiente. Las paredes está cubiertas de botones e interruptores con luces, y una gran pantalla ocupa el centro de uno de los muros. Titilando en este monitor hay una pequeña línea. Los personajes ven unos controles similares a las máquinas de escribir, y al pulsar los botones observan que las letras tocadas aparecen en la pantalla. Insertan una serie de nombres y códigos, pero no logran decifrar el funcionamiento o el propósito de esta avanzada maquinaria.
Siguiendo con más dudas que respuestas examinan el recpetáculo, y golpeando los muros notan que las paredes interinas son frágiles, con un espesor aparentemente muy fino, y de un material parecido al yeso. Apoyando la mano sobre una de estas frágiles paredes, Spencer nota una diferencia considerable de temperatura. Da una patada para ganarse el ingreso directo al siguiente cuarto, y lo logra sin mayores dificultades. Se genera así un hueco en la pared por el cual pueden pasar los personajes agachados. Al hacerlo, entran a un salón refrigerado, repleto de elementos de trabajo de laboratorio y una serie de tubos de ensayo con un extraño contenido negro en el interior. Los investigadores toma alguno de esos tubos para analizarlos posteriormente y avanzan hacia la siguiente puerta. Al abrirla pasan a un breve corredor con tres puertas laterales. Abren la primera, y encuentran un cuarto con un profundo olor a humedad y un extraño cilindro de acero que ocupa el centro de la sala. Sus dimensiones son considerables, naciendo en el piso y llegando hasta el techo, emulando una columna, con un grosor que supera aquel que podría envolver uno de los personajes con los brazos. A los pies de la columna se encuentran tres palancas. Spencer cede ante la curiosidad y con su aún sangrante brazo activa la palanca del medio. Experimentan una baja de tensión en la luz. Un golpe sordo se siente desde el interior del cilindro, causando inquietud en los investigadores.
La inquietud es vencida una vez más por la curiosidad de Spencer, quien activa la primera de las palancas. La estructura de acero comienza a descender y como si fuese una funda de protección deja al desnudo a un tubo de vidrio en cuyo interior una masa amorfa de incontables ojos, tentáculos sinuosos y oscura formas indescriptibles. Munstanen pierde el control ante la vista horrenda, y en un reflejo de defensa dispara su rifle hacia el tanque. Fournier lo controla y aparta el cañón del vidrio, pero no antes de que el ex policía fisure con los disparos el contenedor. Por las gritas comienza a filtrarse este contenido viscoso y amorfo, y toma formas de tentáculos en la medida en que inicia su escape de la cápsula. Spencer reactiva la palanca que mueve la protección de acero, que lentamente inicia su ascenso. La protección sube, pero se traba con los tentáculos que quedan estrangulados y luchando por liberarse. Aparentamente esta fuga activa un mecanismo de alarma y comienza a sonar una sirena dando instrucciones de evacuación.
Los personajes huyen dejando a esta aberración detrás de sí, pasando por la cámara frigorífica, deslizándose por el hueco de la pared, atravezando la sala de cómputos y subiendo la escalera hacia la zona superficial del templo.
Es subiendo esta escalera que ven como una pesada puerta de metal cubriendo la entrada. Se esmeran en cruzar el portal, pero ya es demasiado tarde. La puerta baja y las luces de todo el subsuelo se apagan. Los personajes han quedado a oscuras conviviendo con una monstruosidad aberrante, sin escapatoria aparente.
Fournier, a punta de encendedor va guiando los pasos mientras bajan por la escalera. Llegan tanteando las paredes a la sala de cómputos y observan el monitor, que con un mayoritario porcentaje de luces apagadas tiene un mensaje: "Secuencia de emergencia activada. Sólo operaciones básicas disponibles". Mientras Sournier ilumina con magra luz el lugar, Spencer comienza a manipular la computadora mientras Munstanen fija la mira de su rifle hacia el agujero que comunica la sala con el cuarto en el que está intentando escapar la masa extraña.
Intentan ingresar una serie de códigos, y logran obtener algo de información. Al parece, esta máquina es una gran base de datos donde hay información relevante a las personas en contacto con la Orden Hermética del Ocaso de Plata. Entre los elementos de la base de datos se encuentran a sí mismos, tildados de amenazas, y a otros integrantes conocidos, como Carl Stanford, Lostalus Black y Brian Slim. Cuando ingresan la clave "Orden Hermética del Ocaso de Plata" encuentran un básico boletín de actividades recientes:
Luego de esto, no parecen encontrar mayor información, ni un aparente código de salida. Munstanen escucha algunos ruidos de la habitación contigua y advierte a sus compañeros. Juntos deciden explorar, prefiriendo ver cara a cara a la amenaza, antes de ser sorprendidos. Cuando pasan a la cámara refrigerada la densa oscuridad no permite contemplar los rincones más lejanos. Sin embargo, donde la vista los abandona, el oído les transmite la información de que hay algo presente, arrastrándose, deslizándose por las paredes. Sin saber qué hacer, temiendo que sus acciones puedan atraer a la criatura misteriosa, toman la desesperada resolución de disparar contra los ruidos. El cuarto se ilumina intermitente por el fuego de metralla y en milésimas de segundo pueden ver extraños cuerpos viscosos de dimensiones pequeñas acumulándose y desplazándose por la zona en la que estaban agrupados los tubos de ensayo cuando las luces estaban prendidas. Las formas oscuras son muy rápidas, y se mueven sin que los personajes puedan hacer un blanco certero de ellas. Sin recibir tampoco una respuesta inmediata a su agresión, los personajes avanzan hacia el pasillo siguiente. Allí están las tres puertas mencionadas, la primera de las cuales contenía el tanque donde estaba encerrada la criatura misteriosa. Prefiriendo no alimentar más su curiosidad, con suma delicadeza y cuidad Spencer cierra la puerta usando la punta de un rifle como extensión para tomar el picaporte. Queda así oculto de momento cuál es el estado del tanque y la capa de protección de acero, así como su extraño y terrorífico contenido. Abren la siguiente puerta, y allí una amplia provisión de los rifles futuristas que están empuñando, así como su correspondiente munición. También ven un extraño repertorio de elementos de extraño origen, algunos cuya función exacta escapa de la comprensión de los investigadores. Entre estos elementos hay una pequeña caja blanca con una cruz roja y unos caracteres propios de un idioma asiático. Al abrirlo encuentran un paño, humectado con una sustancia desconocida por ellos. A esta altura la herida de Spencer produce un dolor que difícilmente puede ser ignorado, así que arriesgándose a las inciertas consecuencias, deciden aplicar este paño al brazo herido. Una reacción química comienza a tener efecto y un burbujeo tiene lugar entre la herida y el paño. Luego de una extraña sensación de adormecimiento y cosquilleo, el actor retira el paño y para su sorpresa ve como su antebrazo ha sido reconstruído y su preocupante herida ha sido reducida a una diminuta cicatriz.
En el mismo estante del que sacaron este botiquín toman una píldoras azules, con la esperanza de que puedan tener efectos igual de milagrosos que el paño misterioso. Lo último que encuentran en el cuarto es un pedazo cuadrado de plástico que parece coincidir con una de las ranuras de la computadora dejada atrás. El cuadrado tiene un rótulo con el título: "Sistema de emergencia". Lo toman y emprenden el regreso a la sala de cómputos. Si embargo, cuando están pasando por el pasillo que conecta las habitaciones esuchan gopes contra la primera puerta y sienten la madera ceder. Una masa amorfa que confunde su oscuridad con la negrura del ambiente sin luz brota de la habitación, sin forma cierta pero avanzando en una ola de tentáculos, bocas y ojos que intenta arremeter contra los personajes.
Desesperados avanzan hacia la sala de la computadora, disparando a sus espaldas. Se arrojan por el agujero abierto en la pared y comienzan a bloquear el acceso con muebles y pedazos aparentemente apagados e inactivos de la maquinaria. Entre los huecos Munstanen y Fournier deslizan los cañones de los rifles y comienzan un fuego de supresión contra la criatura.
Spencer rápidamente inserta el plastico en la computadora y logra el acceso al programa de emergencia, y con suma dificultad consigue activar la puerta y prepararla para que se cierre unos segundos más tarde. Cuando los personajes salen a la carrera de la sala de cómputos la barricada es destruída por tentáculos de sombras, que comienzan a pisar los talones de los investigadores.
Subiendo la escalera la salida está despejada, pero mientras suben los peldaños comienza a cerrarse una vez más el acceso. Esta vez, sin embargo, los personajes están más cercanos a la salida, y logran abalanzarse hacia ella. Escapan en el último segundo, y dejan encerrado detrás de una gruesa puerta de acero sólido a una criatura de desconocido origen, pero evidentemente capaz de causar caos y destrucción ante todo aquello que se cruce en su camino.
Alterados por los acontecimientos notan para su sorpresa que el cuerpo de Stanford ya no está presente, y la caja de donde había provenido está abierta. Toman por decisión destruírla, para evitar un posible punto de acceso y asegurar la zona, por lo menos temporalmente.
Recordando las palabras de Brian Slim investigan el altar del templo, y encuentran dos tomos antiguos y un extraño dibujo. Uno de los libros ya lo habían visto en la filial de la Orden Hermética del Ocaso de Plata en Boston: se trata de una copia del Catecismo de los Caballeros del Vacío Exterior. El otro tomo lleva el título de Old California, y este es uno de sus pasajes:
El dibujo es identificado por los personajes. Recuerdan haberlo visto en Boston tallado en una de las paredes de la Orden. Si visión es claramente perturbadora, y es por esto que en aquella ocasión lo habían destruído mediante la fuerza bruta. Este hallazgo, sin embargo les hace notar que este diseño evidentemente tiene algo que ver con el llamdo Disco que está buscando la Orden Hermética del Ocaso de Plata.

Ya abandonado el templo y sepultados sus oscuros secretos, los personajes vuelven a hospedarse en la casa de David Lee. Su amigo, el ex policía va a visitarlo al hospital, pero desafortunadamente le comunican su deceso. En su última voluntad, el abogado dejó en posesión de su oficina y papeles a Munstanen, y junto a esto secretamente anexó todas sus investigaciones sobre lo oculto y siniestro. Es ahora turno de los personajes de retomar los pasos de Lee, y para hacerlo toman por decisión instalar una agencia de investigación en el centro de la ciudad de Nueva York.

Sus aventuras toman un nuevo giro, y lo que seguirá cambiará para siempre su interpretación de este mundo.

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